GÉISERES DEL TATIO (CHILE)
Al pensar en Sudamérica, siempre pensamos en los grandiosos picos de los Andes, pero poca gente sabe que esta colosal cordillera alberga el tercer mayor campo de géiseres del mundo y el que está a mayor altitud. Entre las nubes, a unos 4.300 metros sobre el nivel del mar, el campo del Tatio reúne 64 surtidores activos y un centenar de fumarolas efervescentes, en uno de los entornos más asombrosos del mundo. Ninguno erupciona a muchos metros de altura, pero los visitantes se quedan admirados al contemplar la enorme belleza de las numerosas columnas de vapor que se condensan en el aire glacial del amanecer. Los chorros de vapor se arremolinan y envuelven al visitante semejando una imagen del infierno, y todo ello en medio de un frío glacial y entre silbidos, como si fuera una reunión de teteras. Una red de fuentes termales, ideales para el baño, lo hacen aún más tentador.
De San Pedro de Atacama salen circuitos a las 4.00 que recorren los 95 kilómetros de distancia. Hay que abrigarse y llevar una toalla. La administración de esta zona corre a cargo de los indígenas atacameños. También se puede alquilar un vehículo en San Pedro o en Calama.
GÉISER DE ANDERNACH (ALEMANIA)
Alemania es famosa por muchas cosas aunque no precisamente por sus
géiseres. Pero los tópicos engañan porque aquí, concretamente en Aachen,
están las fuentes termales más cálidas de la Europa continental, a unos
abrasadores 74 grados. Otro hito: en la pequeña ciudad de Andernach, en
la orilla derecha del Rin, provincia occidental de Renania-Palatinado,
está el mayor géiser de agua fría del mundo, que se dispara
inquebrantable hasta los 60 metros de altura gracias al dióxido de
carbono y es una fuente de orgullo de los vecinos de Andernach.
GÉISER DE SHIKABE (JAPÓN)

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